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Historia

Nuestra

La senda de los justos es como la luz de la aurora :  que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Lo que hoy conocemos como Església Evangèlica Betel de Manresa empezó con un pequeño grupo de personas reunidas en el comedor de una casa. Tenían dos cosas en común: disfrutaban de una relación real con Dios y reconocían el liderazgo del pastor Josep Gangonells y de su esposa, Blandina Simón. Y, desde el principio, aquel grupo se caracterizó por la pasión del pastor de compartir el Evangelio con todo el mundo y su alta convicción de que “iglesia” era el conjunto de creyentes viviendo y sirviendo juntos donde sea que estuviesen…

 

P. Josep Gangonells

y

Blandina Simón 

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Las reuniones empezaron en una casa de campo que pronto se conoció como Betel-Camp y, más tarde, se compró una parte del actual local en la calle Remei de Baix de Manresa. De todas maneras, siempre que se podía, el lugar más deseada para reunirse era al aire libre, de excursión, en la montaña.

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Betel-Camp

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Local año 1983

Precisamente en la montaña fue donde el Señor llamó a casa al pastor Gangonells, el 15 de octubre de 1994. Fue un
tiempo difícil para la iglesia. Enseguida se pidió ayuda al pastor Josep Barceló y a los seminaristas que la iglesia
tenían estudiando en Alcobendas (Madrid) y el 8 de septiembre de 1996, una vez finalizados los estudios, Domènec
Heras empezó su pastorado en la iglesia. Pero no era fácil.

El pastor echaba mucho de menos el consejo y la ayuda que había esperado recibir de su pastor para una tarea así y empezaba a ser evidente que muchas personas que asistíamos a la iglesia no estábamos viviendo lo que Jesús había enseñado.

En los años siguientes hubo muchos momentos esperanzadores en los que Dios nos iba enseñando y la luz iba en aumento… pero también hubo muchos momentos de ir atrás, de olvidar lo que sabíamos y, en general, nuestro mayor error fue que aun pensábamos que podíamos ser cristianos y seguir viviendo nuestras propias vidas. El punto de inflexión llegó en 2008 cuando el pastor reconoció que no podía seguir y, pocos meses después, la iglesia entera también pidió ayuda.


La ayuda llegó de manos de la Iglesia de Pamplona y de su pastor Luis Nasarre de Letosa que, desde finales de 2008
ha pastoreado la iglesia Betel de Manresa con un alto compromiso, a pesar de la distancia entre ciudades y a pesar
de que sus responsabilidades han ido en aumento. Siempre hemos recibido ayuda y cobertura reales de su parte y
no podríamos explicar nuestra historia sin los momentos de salvación y vida que hemos compartido juntos en
retiros, campañas, campamentos, cultos, estancias en el centro de rehabilitación “Vida Nueva” en Ciriza (Navarra) y
la relación con otras iglesias que, como la nuestra, también han necesitado ayuda.

Ahora podemos decir que todavía hay momentos en los que parece que retrocedemos y necesitamos muchísimo el
perdón de Dios y Su misericordia pero podemos afirmar que, al mirar atrás, es evidente que la luz va en aumento y
podemos caminar más cerca de Jesús. Sabemos que nuestras vidas le pertenecen a Dios por completo y anhelamos
ver cómo la ciudad de Manresa es completamente transformada por el poder del Evangelio.

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Domènec Heras

y

Elisabet Andreu 

Siervos de Jesucristo en la Iglesia Betel

Manresa

Sin ninguna duda podemos afirmar que DIOS HA SIDO FIEL y que confiamos en que ÉL, QUE EMPEZÓ EN NOSOTROS UNA OBRA TAN EXCELENTE,

LA IRÁ LLEVANDO A CABO HASTA EL FINAL.

Image by Alberto Frías
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